El olvido de Amalia

Recuerdo que así comenzó tu olvido, siempre relatando las mismas historias, pude notarlo siendo todavía una niña, y es que a veces los niños inferimos mejor de lo que los adultos creen…

Aunque nuestra convivencia era esporádica, te escuché muchas veces y te conté tantas cosas, ahora que lo pienso siempre he sido periodista, tan atenta a tu narrativa y a los detalles; pero contar las mismas experiencias una y otra y otra vez era mucho más que vivir en el pasado.

En algún momento pensé que repasabas esos eventos para no olvidar y no repetir errores, quizás para que yo no los cometiera, pero conforme pasaban los años fui testigo de cómo te ibas perdiendo.

Con frecuencia solías contarme historias tristes, esas que ha podido superar el cuerpo pero no el alma, y es que cuando los ojos hablan no hay quien los pueda callar. Ahora pienso que cuando una parte de ti se empeña en no dejar ir el dolor, la mente de alguna manera se defiende, similar a cuando nuestro cuerpo lucha contra un virus.

Aventurándome a decir locuras pienso que tu mente necesitaba reiniciarse, necesitaba olvidar, permitiéndose sólo algunos instantes de lucidez. No puedo negar que para los que sí recordamos verte así duele, hemos pedido a Dios que siempre tiene la última palabra que te retorne, que nos reconozcas, pero por momentos esa petición parece tan egoísta…

No sé en que lugar se encuentran tus pensamientos, ahora estoy distante a diferencia de otros tiempos, pero pienso en ti, te recuerdo con afecto y espero que donde estés no te atormenten los recuerdos, me gustaría verte ser la de otros tiempos, pero no si eso implica la ausencia de tú paz, tú sufrimiento.

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Te extraño…

Cómo lo digo? no puedo si quiera describir lo difícil que ha sido estar lejos de ti, cuando decidí apartarme nunca pensé que te extrañaría tanto, hasta ahora conozco esta sensación vehemente que me ata a ti.

Por mucho tiempo pedí estar lejos de tu caos, ese mismo caos que ahora añoro, cuántas veces me soñé distante, tan lejana a ti, incluso me imaginé feliz, pero ahora te busco por todas partes, en cada rincón y te pienso a diario, te extraño…

Extraño cómo te veías al amanecer, tus aristas, tus matices, cada parte de ti, incluso aquello que me hacía cuestionarte. Ahora sólo puedo pensar en cuándo te volveré a ver, y es que, aunque te anhelo y sé que me esperas, las razones por las que marché siguen más que vigentes.

Constantemente me cuestiono, cuántos pasos erráticos, cuánto silencio, cuánta inercia, cuánta quietud, sin duda he debido hacer más, siento que el mayor daño que te he podido hacer es permanecer apacible, porque aún cuando no dependía únicamente de mi, sentirse responsable es inevitable… Siempre se puede hacer más.

Hoy día, lejos de ti, me cuesta tanto darle valor a esta distancia, quizá cometo el mismo error por segunda vez, y es que te extraño tanto que el cúmulo de extrañas maravillas que he podido encontrar, no se comparan con tu vorágine recurrente, impetuosa, indescriptible e inconmensurable. Te extraño… Venezuela.

Momentos

No eran todas las noches, ni eran todos los momentos en ocasiones eran tan sólo fragmentos, un instante, algún recuerdo

Te pensaba, te veía y hacia tu nostalgia un poco la mía, buscaba entender lo inexplicable, pero entre más buscaba más me perdía

A veces era sólo cuestión de segundos, esa sensación al erizarse la piel, aquel vacío en el estómago, algo tan electrizante como incierto

Sin duda esa emoción tan olvidada en el tiempo, tan encerrada en un cajón de latidos, prolongó la nada por fugaces ocasiones

Cuantas desavenencias ignoradas, cuanto desdén guardado en el rincón del silencio todo por ese momento de adherencia breve y circunstancial

La natura e i suoi dettagli
Photo by Os Morantes

En la distancia

En la distancia te pienso como nunca imaginé pensarte
En la distancia me encuentro ceñida a ciertos momentos
En la distancia, en tu ausencia, parecen recrudecer mis reminiscencias
Los motivos no lo sé, sólo sé que estás allí y estás conmigo

Estás como un anhelo sempiterno, indeleble e inexorable
Así eres tú y es así tu presencia… ineludible
¿Transitorio, quizá un intervalo o tal vez la paranoia del momento?
Sea efímero o no este sentimiento, yo te pienso y te encuentro

Tú tan inmarcesible, advierto que permaneces
¿Vale decir que no te tengo si siempre estás?
De qué vale tanta lejanía si en la distancia nos pertenecemos

Aquella historia…

Como cada tarde el silencio arropaba sus sentidos, pensativa frente a miles de recuerdos breves no paraba de buscar un final alternativo.

Solía escribir de amores casi siempre destinados a no suceder, pero esa tarde seguía buscando algún otro final a su historia.

Continuó leyendo la misma página una y otra vez; algunas horas más tarde las emociones no le permitieron yacer.

Sencillamente era por ti, sucumbía ante cualquiera de tus palabras y aún sumergida en olvido era incapaz de darle fin a su propia historia.

Por ti se fue desdibujando en el tiempo, con un hastío tardío que aún no comprendo.

Tras algunas horas sin dormir se dispuso a dar término, era tiempo pensó y finalmente después de permanecer junto al reloj y a las tantas hojas, concluyó:

¨Sé que nos sentimos igual aunque nunca lo dijiste y por este amor y porque envuelves más que lágrimas dilaté el desenlace de nuestras semblanzas; pero lo cierto es que estamos destinados a no suceder, en consecuencia este final es el principio de muchas otras historias, las que tendremos ya sin nosotros”.

Así, luego de muchos intentos fallidos y tras muchas ganas de permanecer en ti, ella se hizo valiente, comprendió y decidió dejarte ir, no sin antes regalarte una mirada, un momento y aquel sabio consejo:

“Jamás pierdas de nuevo por no saber qué decir, jamás te quedes vacío por miedo a expresarte, jamás intentes suponer lo que está en la mente o en el corazón de otro. No pierdas el tiempo y cuando ames hazlo saber, de lo contrario no habrás vivido”.

Memorias fotográficas

Tropecé con este álbum cargado de recuerdos, colmado de fotos con algunos de los tantos momentos, atestado de polvo y de sentimiento, me he topado con este viejo álbum y de nuevo te siento.

Te encuentro, te observo e inevitablemente me pregunto dónde estás, cuánto tiempo habrá pasado, qué habrá sido de ti … y así poco a poco te voy extrañando porque sin duda formaste parte de muchos buenos días.

Fuiste parte de mis locuras y de mi felicidad, eso me cuentan las fotografías, pero también me susurran sobre tu ausencia los otros tantos días.

Sé que la memoria es selectiva, sé que elije qué recordar, pero lo cierto es que hoy no estás, en algún momento dejaron de capturarse instantes y de revelarse imágenes porque no estabas, habías partido.

No obstante, el corazón es terco y los buenos recuerdos, los que quedaron plasmados, me llevan a preguntarme qué fue de ti, me hacen pensar en verte, en la posibilidad de encontrarte.

¿Recordarías mi rostro? … aspiro a que no pudiese olvidarse pero el tiempo no ha pasado en vano, no somos los mismos, posiblemente nos hemos topado alguna vez, quizá hemos cruzado miradas tratando de ubicarnos en tiempo y espacio, pero la mente es selectiva y ha decidido olvidarnos.

Photo by Víctor Morantes

El recuerdo

Un silencio sostenido me traía tu recuerdo; hasta entonces comprendí el desatino del tiempo que no hacía su efecto.

Mi deseo más profundo era estar cerca de ti, algo cada vez más absurdo, créeme cuando te digo que con los años lo entendí.

No recuerdo la primera vez que te vi, y como en ese momento a veces quisiera olvidarte.

He enfocado tanta energía en no pensarte, que poco a poco se han ido desvaneciendo algunos buenos recuerdos, pero no es suficiente, el amor sigue allí.

Puedo amarte en la distancia, incluso con los errores, con las ausencias y con las medias verdades. Supongo entonces que el problema está en mi.

Ojalá volvamos a encontrarnos y te pueda entender y puedas comprenderme y podamos seguir…